A Cristina me la presentó su padre durante las vacaciones navideñas de 1985, la primera vez que me recibía en su casa de Saliceta San Giuliano (Modena). Estábamos hablando en un salón precioso cuando llego Cristina a la casa, Luciano la llamó al salón y le dijo: "Ya tienes edad para conocer a tu hermano de sangre", Cristina y yo nos miramos extrañados y ella le contestó "¿Ya se lo has dicho a mamá?". Los tres sonreímos y la cosa quedó ahí. Con Cristina coincidíamos de vez en cuando en el tren que nos llevaba de Modena a Bologna, ella estudiaba en el DAMS (Discipline delle Arti della Musica e dello Spettacolo) y yo en el Conservatorio, nos saludábamos pero poca cosa más. Estaba claro que no tenía mucho interés en poner en su vida a otro tenor, por muy "hermano de sangre" que fuese. Increíblemente, con el paso de los años, podemos confirmar que ésa ha sido y es nuestra relación, bueno, dejando de lado la sangre. Por lo visto, Luciano tuvo una visión premonitoria.
Cristina es una mujer de muchos talentos, pero para mí tiene uno especial: la escritura. Siempre he sentido que, cuando decida ponerse a escribir su primera novela y siguientes, nos regalará obras exquisitas y preciadas. Mientras tanto, cuando tengo la ocasión de pedirle colaboración para escribir el libreto de una ópera, no tengo la menor duda de que su participación va a incidir muy positivamente en la calidad del texto, además, es tanto y tan profundo el conocimiento que tiene de la ópera en general que hace que trabajar con ella sea un continuo aprendizaje y un divertimento constante. Tenemos suerte de tenerla en el proyecto.
                                                                                                                                               A.G.D.

Imágenes

 

 

 

Video

No tenemos muchos videos juntos, así que he editado lo que he encontrado. Para nosotros son momentos de mucha emoción y nervios.